jueves, 23 de julio de 2009

Mas caro que un hijo listo










Despues de la tormenta siempre llega la calma, a eso me vengo a referir a que despues de unos dias de un monzon muy tocapelotas, este nos ha dado tregua, o le hemos dado pena, ya no lo se, y nos ha permitido disfrutar de Sihanoukville (ya, al principio cuesta pronunciar pero luego te acostumbras).
La primera tregua fue conocer a un frances muy espavilado con el que pasamos un dia un tanto curioso de excursiones a traves de la selva y de momentos memorables en playas desiertas, siempre y cuando todo el desplazamiento fuera gratuito.
La otra tregua que nos ha dado el torrente de agua es permitirnos conocer a Pia, un ninyo muy gracioso y aun mas espavilado que vende pulseras en la playa, actividad que lo tiene entretenido hasta el dia que domine el planeta, porque cualidades os podemos asegurar que no le faltan.
Pia tiene 10 anyos, aunque tranquilamente cuela por 7 y va a la escuela 4 horas por la manyana. Cuando termina sus obligaciones educativas se cuelga una percha deformada al hombro y vende brazaletes que el con gran maestria crea (yo me se mas de un universitario crecidito que esta anyos luz de cumplimentar trabajo y estudios), tiene una voz de carajillero cincuenton parroquiano del bar de mi abuela, que en un principio me causaba risa y ahora empieza a preocuparme. Empieza a preocuparme porque Carles y yo le hemos cogido un carinyo tremendo al ninyo, o quizas en un intento frustrado de ser los Brangelina espanyoles lo hemos adoptado durante unos dias y la verdad es que nos ha hecho muy felices.
El primer dia se sento con nosotros y jugamos a deletrear en ingles (que listo es por dios) y a tener conversaciones banales sobre nada, pero donde pude ver que albergaba toda la inteligencia que a sus compatriotas escasea. Hizo, segun el Cales, con exquisita delicadeza que se me cayera la baba y le comprara 2 abalorios y un pancake de chocolate.
El segundo dia nos demostro que puede dominar el mundo y por eso decidimos invertir en el, para que nos retire, y comprarle un uniforme nuevo para la escuela, porque el suyo estaba hecho unos zorros.
El tercer dia quedamos con el al salir de la escuela y lo montamos en la moto e insistimos a que se pusiera un casco, no estan acostumbrados a llevarlo y nos decia que con la capucha de plastico de su chuvasquero ya le valia, se lo colocamos y nos vamos al mercado, nos dirije a la parada de los uniformes y se lo prueba por encima del chubasquero, luego sin y la verdad es que esta mono, cuanto? 20 dolares (nosotros sin comprarnos nada y el ninyo ya nos ha soplado 20 dolares en ropa).
Va descalzo y le decimos de comprarle unas bambas la mar de monas y no quiere bambas quiere unas zapatillas horrorosas marrones, me niego porque el traje es negro y le digo que si quere esa mierda que por lo menos en negro, acepta.
Nos lleva a un restaurante chulisimo y le digo que pida lo que quiera, spagettis, pizza, hamburguesa... no se una cree que al ninyo le va hacer gracia poder comer algo diferente, y no, pide pollo frito y un Red Bull. Salimos y con la majestuosidad que lo caracteriza nos pide que lo llevemos a una especie de tiendas donde te hacen fotos y las retocan sobre fondos muy curiosos y donde los retoques son mucho mas peculiares si cabe, es muy tipico por Asia; te dan miles de albumes y eliges unos cuantos fondos, te tomas las fondos en un croma key haciendo el tonto y ya. Bueno haciendo el tonto, el Carles y yo, porque el ninyo se tomo las suyas muy en serio, las hacemos por separado. Lo de las fotos lo dejo en imagenes para que juzguen ustedes, sus ojos y su gusto, solo apuntar que el fue totalmente libre para escoger todos los retoques que quiso.
Luego nos presento a su madre, o lo que parecia su abuela, que dormitaba en una hamaca al lado de una chabola y que se enfado con el por no haber vendido ni un brazalete, aunque el ninyo apareciera con traje y zapatos nuevos, la muy puta.
Quiso venir a Ottres, una playa desierta que hay, y con la moto que nos fuimos. Aunque es nacido en el mar a Pia le da mucho miedo el mar, porque el en el mar trabaja, no va a pasarselo bien, asi que mientras Carles y yo cogiamos olas (a ver si me entendeis, chocamos con ellas, nos caemos y ya, no os vayais a pensar que tenemos tablas ni nada por el estilo), el se sento paciente en una hamaca delante del mar y se puso a meditar, cual pequenyo buda, lo juro; piernas cruzadas, mano sobre mano, ojos cerrados y posicion en equilibrio.
Luego lo dejamos en su casa y nos ha asegurado que se lo paso muy bien jugando con nosotros.
La verdad es que es un ninyo muy listo que se hace querer y es desde el primer dia que lo conocimos es el centro de nuestras conversaciones, amen de entretenernos mucho, nos ha hecho verlo todo de otro color.
Espero que de mayor se acuerde de mi, al menos yo lo hare.

3 comentarios:

víc dijo...

Que bueno! Mira tú, esto de viajar se ve que regala "cositas" como esta.

Miriam dijo...

Fanny me has tocado la vena sensible!! que boniko el niño!! Estoy contigo con lo de las zapatillas marrones.. nooooo, menudo sacrilegio!! jeje y lo mono que está con su traje nuevo!! q ilusión! Y para vosotros no hay mejor regalo que ver la cara de felicidad de ese ser tan especial que se cruzó en vuestro camino para regalaros un momento de magia. Puff que profunda me he puesto!! Definitivamente cada dia más fanny tuya. Te mando un gran beso.

Saludos de Oskar y Patán!!

lagu dijo...

Fanny! A veure si escrius més sovint, que se't troba a faltar! Per cert, a veure que no se us desperti l'instint maternal/paternal al mig del viatge, eh? Un petonàs!